Cuando te pegas 9 meses entrenando cada día con el único objetivo de ser finisher del Ironman de Lanzarote y no lo logras... parece que el mundo se te viene encima. El sentimiento que te corroe por dentro en el momento en que te sientas a un lado de la calzada y tomas la humilde decisión de abandonar tu reto, no creo que sea posible expresarlo con palabras. Solo yo sé lo que significa albergar dentro rabia, cansancio, tristeza, enfado, fatiga, dolor de corazón, falta de aire, ansiedad, decepción, desmotivación, desmoralización, dudas, nauseas, ganas de llorar a lágrima viva, de gritar que no es justo... Pero tras haber subido un considerable desnivel recorriendo 102 km de bici después de haber vomitado tres veces durante los 4 km de nado, abandonar fue la decisión más sabia que pude tomar. SEMANA PREVIA AL IRONMAN La semana previa al Ironman fue muy complicada. El martes 14 de mayo iniciábamos el viaje a Madrid mi novia Carla, mi suegra Mar y yo para volar a L...