Por fín termina la peor época estival que existe. O al menos, la que menos me gusta, supongo que os pasará lo mismo. Hace frió, llueve, viento helador y lo que menos apetece es entrenar. Miras por la ventana y ves el día nublado, coges el móvil para mirar temperatura y viento y buscar la excusa perfecta para no salir. Y la verdad es, que muchos días, la pereza y la mala cabeza nos puede. Viento de 20 km/h nos parece un principio de huracán y aparcamos la bici. Tengo que reconocer que este año me he puesto muchas excusas para no entrenar. Mi cabeza no ha estado tan fuerte como el año pasado, mis motivos he tenido también. Pero al final, lo he logrado. He conseguido encadenar semanas de entrenamiento con poco descanso pero menos intensidad que el año anterior. He cambiado algo el método de entrenamiento ya que el año pasado no conseguí el objetivo principal. Aunque creo que llegué bien preparado a Lanzarote, lo he modificado. No he metido muchas salidas largas de bicicleta aunque si al...